Sistemas y tecnologías
Las pinturas y recubrimientos de protección permiten proteger superficies exteriores frente a la humedad, la intemperie y otros agentes de deterioro, al mismo tiempo que renuevan el acabado visual de fachadas y elementos constructivos.
Su función puede ir más allá de la estética, formando parte de sistemas destinados a reducir la entrada de agua, proteger el soporte o aumentar la durabilidad de determinados materiales.
Protección de fachadas frente a la intemperie
Las superficies exteriores están sometidas a lluvia, cambios térmicos, radiación solar, contaminación y ciclos continuos de humedad y secado.
Los recubrimientos adecuados ayudan a limitar la penetración de agua y a proteger el soporte frente a estas condiciones ambientales.
La solución debe seleccionarse teniendo en cuenta el material existente y las necesidades de permeabilidad, adherencia y resistencia de la superficie.
Revestimientos adaptados al soporte
Hormigón, morteros, fábricas revestidas y otros materiales presentan comportamientos diferentes.
Antes de aplicar cualquier acabado es necesario comprobar el estado del soporte, eliminar zonas sin adherencia, reparar fisuras y defectos y preparar adecuadamente la superficie.
Según las necesidades pueden emplearse pinturas, revestimientos continuos y otros sistemas protectores con distintas prestaciones.
Protección y renovación del acabado
La rehabilitación de una fachada debe compatibilizar las prestaciones técnicas con el resultado arquitectónico.
Color, textura y terminación forman parte de la solución, pero deben integrarse con requisitos como resistencia al agua, permeabilidad al vapor o comportamiento frente a fisuración.
Las empresas asociadas a DIR aplican sistemas de protección y acabado adaptados al estado y exposición de cada fachada.

